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Desde sus orígenes y hasta hace muy poco, el gobierno de la colonia-sanatorio de Fontilles tuvo una estructura bicéfala, fuertemente jerarquizada y masculina. La titularidad y el gobierno del sanatorio residían en el Patronato, una asociación confesional y privada, presidida por el arzobispo de Valencia y formada por benefactores de la alta sociedad valenciana que velaron para que el sanatorio funcionara en todo momento bajo la inspiración de los principios católicos. También defendieron su independencia frente a lo que consideraban “injerencias” de las administraciones públicas, al pretender supervisar el funcionamiento de una institución que era financiada, en parte, con fondos públicos.
El Patronato ejerció sus tareas de dirección y administración a través de una Junta de Gobierno, cuyos miembros nombraba y a la que correspondía la personalidad civil y jurídica de la institución. La sede social de Fontilles se ubicó inicialmente en Gandía, donde se celebraron durante muchos años las reuniones de la Junta de Gobierno (a veces también en Pego); mientras que las del Patronato eran convocadas en la residencia de su presidente, en el palacio arzobispal de Valencia. A esta ciudad se trasladó la sede social en 1943.
Allí eramos todos iguales. Voces e imágenes de las formas de ayuda mutua y la resistencia colectiva.
La labor de gobierno y representación que estos dos organismos ejercían desde fuera de Fontilles era complementada con la dirección ejecutiva y espiritual del sanatorio, ejercida, intramuros, por el padre-director y los jesuitas que le asistían en su tarea, todos ellos designados por el Provincial de la Provincia Tarraconense de la Compañía de Jesús.
El subdirector era responsable de la administración, la propaganda y las tareas de mantenimiento del sanatorio, realizadas por el personal laboral contratado y por los propios enfermos. El director espiritual, por su parte, tenía bajo su competencia el trabajo asistencial llevado a cabo por las Hermanas Terciarias de San Francisco y de la Inmaculada, encabezadas por una Madre Superiora y responsables del cuidado corporal de los enfermos. Asimismo, él y ella eran los responsables de gestionar el trabajo realizado por las voluntarias y los voluntarios que residían en el sanatorio y asistían en todas las tareas de cuidado y mantenimiento.
La posición jerárquica del director médico fue motivo de numerosas controversias. De él dependía la dirección del equipo médico y la actividad clínica e investigadora del laboratorio, además de la edición de la Revista de Leprología.
Organigrama de la estructura de gobierno del Sanatorio de Fontilles, de 1953. Fontilles, 1953, número especial, 10.