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A pesar de haber sido construida para ser invisible, Fontilles necesitó ser mostrada permanentmente. «Propaganda» es el término utilizado durante décadas por los gestores del sanatorio para designar todas las actividades destinadas a mostrar la labor social, espiritual y sanitaria de Fontilles. También, para solicitar los apoyos económicos y políticos, públicos y privados, necesarios para que Fontilles pudiera nacer, crecer y mantener su actividad durante más de cien años, sobreviviendo a una guerra, dos monarquías, dos dictaduras y una república. Desde su primer número, publicado en 1904, cuando en el valle apenas se podían ver las primeras construcciones, la revista Fontilles fue un instrumento clave en esta tarea divulgadora y recaudatoria.
La revista llegó a miles de suscriptores en toda España, que en algunos lugares se organizaron en torno a las llamadas peñas amigas de Fontilles. Las huchas son un testimonio simbólico de este apoyo humano, social, material y económico que también se materializó en los viajes organizados periódicamente por las peñas para visitar a los habitantes de Fontilles y hacer entrega oficial de lo recaudado. Las innumerables campañas de recogida de fondos a pie de calle y hucha en mano o los actos benéficos, como corridas de toros, partidos de fútbol y todo tipo de eventos públicos tuvieron también su relevancia para el mantenimiento de este proyecto colectivo.
La ciudad mostrada. Imágenes y voces sobre la caridad y el estigma.